miércoles, 28 de julio de 2010

POEMA - NO PASO EL EXAMEN

Si los perros reencarnaran, como yo lo presiento, Sultán ha reencarnado en Chopán alma y cuerpo, mi canina conquista de los años de viejo. Cuando estoy con Chopán en mis horas de asueto y sus fidelidades y hondos amores siento, me doy cuenta que nunca podré llegar a perro porque amar sin reparos y darse por entero es casi ser un santo, es casi ser perfecto y esa virtud la tienen solamente los perros. Yo no paso el examen, el examen de perro porque yo no perdono, no acaricio, ni quiero a los que me maltratan sin razón ni derecho. Temprano esta mañana Chopán vino a mi encuentro; sin que yo lo advirtiera me siguió un largo trecho y al llegar a mi lado se puso tan contento que sus ojos brillaban como grandes luceros y se rompió en ternuras, alegrías y juegos, meneándome el rabo en tan feliz momento, mientras yo lo increpaba por el atrevimiento de seguirme los pasos. ¡Y por poco le pego! Perdonó mi maltrato mostrándome su afecto; sin bosticar siquiera se volvió de regreso y me quedé pensando que yo no me merezco sentimientos tan nobles, cariño tan sincero. ¡Difícilmente paso el examen de perro! Los perros tienen alma no tengo duda de ello; ellos aman y lloran y sufren en silencio; solo con almas nobles comparo yo a los perros ellos aman y comprenden a los que las ofendieron y aman también y perdonan a aquellos que los hirieron. Chopán es noble y perfecto en eso de ser bueno, pone amor en mi alma y me sirve de ejemplo, disimula mis iras, excusa mi atropello y me lame los pies siempre que lo flagelo. Cuando más me comparo con mi fiel compañero y cuanto más lo imito, más inferior me siento, pues ni siquiera igualo a esos satos realengos, que por no tener amo aman a todo el pueblo. Si yo me sometiera a la prueba, me cuelgo. yo no paso, no paso el examen de perro. Autor: : Francisco Hernández Vargas

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